Un poco más justo sería decir que Isaac Asimov es uno de los tipos más lúcidos, con una cantidad de libros escritos enorme. Escribió sobre divulgación científica, química, historia antigua, moderna, y obviamente ciencia ficción. Alguna vez leí en algún lado que el tipo se sentaba a escribir y listo. Todo lo demás, los personajes, la estructura, lo tenía en la cabeza. Tal vez por esto es que nunca sorprende en ese aspecto, y muchas de sus obras son similares: Mediante diálogos casuales entre personajes revela el marco de época del universo en el que están parados. Ninguna sorpresa por ese lado, esta trilogía sigue ese rumbo.
Lo groso, lo realmente groso de Asimov a mi gusto es eso. Uno ya le conoce la estructura, es como un abuelo que cuenta las historias siempre igual, al mismo ritmo, pero es tan interesante lo que cuenta, que uno sigue pasando página tras página.
Y yendo a la obra, Asimov situa esta historia en un futuro en el cual el hombre colonizó toda la galaxia. Billones de personas, ocupando muchos planetas. Y así como en una época los hombres se desparramaron por la tierra, y perdieron contacto unos con otros, así estaban por el espacio. En ese contexto, un tipo piensa que así como puede calcularse el comportamiento de un gas, aunque no se pueda decir que hace cada átomo, si hay suficiente número de personas, se puede decir como se va a comportar la raza humana como un todo.
Genial, determinismo social. El tipo que "descubre" eso aplica sus conocimientos y le sale que se va a ir todo al choto. Les acabo de contar sólo la primer página, el tipo desarrolla esa historia, de qué hacer para influir en esa especie de "profecía" y cuenta cientos de años de historia planetaria. Si, dicho así es un bajón, pero juro que está bueno.
Después, Isaac la limó y treinta años después se mandó unos quince, o veinte libros más de ese universo, con precuelas, secuelas, relatos marginales, y cosas. Pero bueno, eso no es parte de esta entrada, que es la Trilogía original.
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