Y este libro se llama justamente así, "El libro de los abrazos". Uno puede abrirlo en cualquier página y se va a encontrar con una historia cortita en palabras, pero llena de significados.
Voy a poner un ejemplo muy especial, fue una historia que, recortada de una agenda que tenía textos de Galeano, le regalé a una gran amiga mía, Luz, regalo que siempre recordó:
El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
Historias, por suerte muy largas para un sobre de azúcar, pero lo suficientemente chicas para que las llevemos en la punta de la lengua.
Historias sobre llaves, sobre amistad, sobre el arte, sobre el hambre, el dolor, la desesperanza, Dios, la muerte, los juegos, la inocencia, el amor. Muchas historias, muchos abrazos. Un libro para leer, para despedazar, para recordar.
Un libro que siempre ocupó un lugar privilegiado en mi biblioteca.
Magnet
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